Museo Bioverso

donde la biodiversidad se siente

Ante la urgencia de sumar voluntades para proteger la biodiversidad, es imperativo transformar percepciones, prácticas y comportamientos para evitar su pérdida. Como una apuesta de apropiación social del conocimiento, el Instituto Humboldt abrió Bioverso el museo experimental de la Biodiversidad.

José Ricardo Báez González

foto exposición micelio en villa

Tras su fase piloto en febrero y su apertura al público en junio, en el Claustro de San Agustín (Villa de Leyva, Boyacá), el museo ha recibido a más de 27.000 visitantes. De esta cifra, se estima que el 78 % corresponde a personas provenientes de Boyacá, Cundinamarca y Bogotá, además de turistas internacionales de 48 países distintos, incluyendo Alemania, Francia, Estados Unidos, Japón, Argentina y Chile.

A través de narrativas creativas, Bioverso vincula los afectos y las emociones con el conocimiento que el Instituto ha generado durante treinta años, movilizando a la ciudadanía hacia una acción transformadora. Más que un museo, Bioverso es un laboratorio vivo de encuentro, inspiración y reflexión, donde las personas interactúan con la biodiversidad colombiana a través de experiencias innovadoras que integran la ciencia, el arte y los saberes del territorio.

El Instituto tiene la meta de “impulsar cambios transformativos desde la apropiación social del conocimiento de la biodiversidad en un tercio de la población del país”. Por tanto, Bioverso no es un proyecto aislado, sino una herramienta estratégica y el espacio físico para materializar dicha misión, convirtiéndose en una plataforma para el diálogo entre ciencia, arte y conocimiento local, así como de empoderamiento ciudadano al brindar herramientas para la acción.

El museo cuenta con una agenda dinámica para llegar a diferentes públicos: Sábados en el Bioverso: estrategia lúdica para reconectar a las familias con su entorno natural a través del juego (32 jornadas); Viernes con Sumercé: espacio que une arte y ciencia con la participación activa de artistas locales (11 encuentros); y La Ruana Científica: iniciativa para sacar la ciencia de los artículos académicos y hacerla accesible a la comunidad (7 sesiones). Adicionalmente, contó con la participación de cinco jóvenes investigadores, claves en la mediación pedagógica y el diseño de la agenda cultural.

Bioverso continuará siendo un espacio que fomente la apropiación social del conocimiento y fortalezca vínculos entre las personas y sus territorios, para promover procesos de aprendizaje que permitan comprender la naturaleza y transformar las formas de asumir las problemáticas y retos socioambientales.